Artículo completo sobre Moimenta: humo, miel y granito en el Duero
En Cinfães, la parroquia donde el viento trae el olor a roble y la miel sabe a castaño
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El olor a roble quema llega antes que la primera casa asome. En Moimenta, a 411 metros de altitud sobre el valle del Duero, el humo sube despacio de las chimeneas y se disuelve en la humedad que el viento trae del río. Sus 356 vecinos marcan el paso de las estaciones por el color de las viñas —verde intenso en primavera, bronce en otoño— y por el sabor de la miel que las abejas fabrican en las laderas orientadas al este.
La tierra de Egas Moniz
La historia de esta parroquia remonta a las antiguas Tierras de Ribadouro, señoríos medievales que Egas Moniz administró cuando el reino de Portugal aún buscaba sus límites. El topónimo viene del latín momentum, alusión directa al promontorio que domina el valle. En 1513, don Manuel I le otorgó carta de foro, documento que fijó derechos y obligaciones y atrajo nuevos habitantes a las laderas. En las piedras de los muros más viejos aún se lee esa memoria —bloques de granito encajados sin argamasa, técnica que resiste siglos al peso de la lluvia y el tiempo.
Carne y miel de montaña
La Carne Arouquesa DOP llega a las mesas de Moimenta directamente de los pastos donde los bovinos de raza autóctona pacen en libertad. La carne, de textura firme y sabor concentrado, es fruto de una crianza lenta en altitud. La acompaña la Miel de las Tierras Altas del Miño DOP, producida en colmenas que aprovechan la floración de los castaños y las brezos. Dentro de la Región de los Vinos Verdes, el vino que aquí se bebe es ligero y fresco, con acidez marcada que limpia el paladar entre bocados. Si quiere probarlo, pase el lunes por la mañana en el Café Central: es cuando José trae el pan de maíz más reciente del pueblo.
Calendario de romerías
La Fiesta de San Juan, la Romería de San Pedro y la del Señor de los Enfermos marcan el calendario religioso y congregan a la parroquia en los atrios. En las noches de romería, el sonido de las bandas de música resuena por las laderas y se mezcla con el murmullo de las conversaciones en los tablados. Las mujeres traen tortas de miel y broa de maíz, los hombres abren botellas de vino verde que sudan en el calor de junio. Es un ritual que se repite desde hace generaciones, con pequeños cambios cada año —una banda nueva, otro párroco—, pero siempre el mismo acto de encontrarse. Busque a Carlos, el de la barba blanca que vende las mejores farturas detrás de la iglesia. Dígale que va de mi parte y quizá le ponga una cucharada extra de azúcar.
Geografía de 653 hectáreas
La parroquia se extiende por 653 hectáreas de relieve quebrado, con una densidad de 54 habitantes por kilómetro cuadrado. De los 356 residentes, solo 36 tienen menos de 14 años y 101 han superado los 65. Se nota en el silencio de las mañanas laborables, cuando la mayoría de la población activa trabaja fuera, y en el bullicio de los fines de semana, cuando regresan los emigrantes y las calles recuperan voces nuevas. Si viene el viernes por la noche, encontrará al señor Antonio en la terraza del bar contando cómo se construyó la presa. Siéntese a su lado: los chicos del pueblo lo apodan «la Wikipedia con bigote».
Al anochecer, cuando las luces de las casas se encienden una a una, Moimenta parece flotar entre el valle oscuro y el cielo aún claro. El humo de las chimeneas sube vertical, sin viento que lo desvíe, y el olor a leña de roble se queda suspendido en el aire frío de la montaña.