Artículo completo sobre Alcafache: hornos, quesos y el puente que huele a pan
En Mangualde, el pueblo donde el río lleva hojas de nogal y el pan de maíz se hornea en comunidad
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La humedad matutina sube desde el sur y golpea el puente como quien despierta los huesos. Dicen que es romano, pero lo cierto es que el coche pasa sacudiéndose; si miras bien hacia la izquierda aún se ve una cruz de Santiago grabada en la piedra: era la señal de los peregrinos que tomaban la “carretera de Viseu” hacia Compostela. En enero el agua deja al descubierto las costillas del arco; el resto del año va crecida y lleva hojas de nogal como si fueran barquitos de niños.
A las siete y media ya huele al pan de maíz que Doña Lurdes mete en el horno comunitario. Son cuatro las personas que aún hacen ronda: cada sábado llevan la masa de casa, abren la boca del horno con la pala larga y luego reparten el tique de la leña. El horno está junto a la Casa do Povo; quien quiera pan, llama a la ventanita de la farmacia y pregunta por ella.
Al-Kafāḥ, tierra de pastos
El nombre viene de los moros, pero lo que importa es que aún se dice “voy al pasto” cuando se baja hacia el sur. Tres rebaños de oveja da Serra pasan aquí el invierno; el queso se compra en la puerta, pero pide ticket si quieres DOP, si no, te llevas el queso bueno por menos precio. La casa del señor Antonio es fácil de encontrar: pizarra con puerta azul, olor a cura y gato atigrado que no traga forasteros.
La iglesia es del siglo XVIII, pero merece la pena entrar por el retablo. El sacristán enciende las velas si se lo pides con ganas; si no, asoma la nariz entre las rejas y verás la talla dorada relucir como cepillo de dientes nuevo. Frente hay un quiosco donde la banda toca el domingo de Trinidad; llevan las sillas de casa porque en el 97 se rompieron dos y nunca más se arreglaron.
Qué se come (y cuándo)
- Chanfana: solo de cabrito, cazuela de barro, vino del Dão. Teresa de la tasca lo prepara bajo pedido — llama con dos días y te incluye botella.
- Guiso de cordero: en la Quinta do Rio, solo en comidas concertadas. Lo acompañan con broa que hornean ellos mismos; si sobra, te lo envuelven en papel de aluminio para llevar.
- Bolinhos de São Sebastião: salen el 20 de enero, romería del santo. Cuestan 1 €, van en bolsitas de papel vegetal y aguantan una semana — si duran.
Caminos y levadas
El PR2 empieza justo encima del puente. Ocho kilómetros; lleva cantimplora porque solo hay agua en Póvoa, a mitad. Los molinos están cerrados, pero el del centro conserva la rueda — perfecta para la foto y para imaginar. El tramo de kayak abre tras enero y solo si sabes nadar; el señor del bar de abajo alquila las barcas y te lleva en furgoneta al punto de salida. Dile que no tienes prisa y te hace descuento en la caña después.
Fiestas que resisten
- Domingo de Resurrección: desfile de los Rapazes. Siete chavales con tambores, uno aún no sabe tocar, pero tiene un tío que toca la concertina. Empiezan a las diez en la iglesia y acaban en la tasca con bocadillo de vino y azúcar.
- 13 de junio: verbena de San Antonio. Concurso de bollos de maíz; gana quien lleve el que Doña Alda no haya cocinado — ella es la jueza y no puede participar.
- Noche de Reyes: los janeireros aún despiertan las casas. Lleva chorizo para cambiar, si no, te escucharás los Reyes hasta la madrugada.
Dónde dormir
- Casa da Ponte: habitación con kitchenette, vistas al río. La dueña deja leña cortada y huevos de sus gallinas. Llama antes, que los miércoles va al mercado y cierra todo.
- Quinta do Rio: dos habitaciones, piscina en la era. Cenan si se avisa — advierte que no comes chanfana o te quedas con sopa de col y miradas de circunstancia.
Consejo de despedida
Si vas al caer la tarde, quédate en el puente hasta que el sol se meta tras el monte. El granito se vuelve color de miel y oirás el agua golpear el arco como si la aldea empujara el día. Cuentan que quien lo cruza de mala gana tropieza siete veces; lo que yo sé es que, si llevas suela lisa, te llevarás la primera piedra suelta — pecado o no.