Artículo completo sobre Pinheiro: el pueblo donde el invierno huele a roble quemado
A 500 m de altitud, 1.115 vecinos, chimeneas eternas y cabrito los viernes
Ocultar artículo Leer artículo completo
El granito de las casas retiene el calor del día hasta bien entrada la noche. En Pinheiro, a 500 metros de altitud, el aire se refresca a las siete y el humo de las chimeneas sube recto antes de perderse en el viento que baja del Caramulo. Las calles estrechas no conocen el tráfico. Aquí, 1115 personas se llaman por su nombre.
Lo que los números callan
Dos mil hectáreas para tan poca gente. La densidad alcanza 54 habitantes por km², pero lo que importa es que entre cada casa cabe un campo de maíz o un huerto de manzanos. Los niños representan el 9% del censo. Los mayores suman 270. Se levantan a las seis para ir a la huerta y regresan al mediodía. Los muros de piedra miden 80 centímetros: frescos en verano, cálidos en invierno.
Dos monumentos catalogados. Uno es Monumento Nacional. En el café nadie sabe explicar por qué. La piedra es antigua. Ya está.
Dónde comer
Tres cafés. El Central sirve comidas por 8 euros. Los miércoles y viernes hay cabrito de la sierra de Gralheira. La carne viene de Carvalhais, 12 km arriba. El lechón hay que encargarlo con dos días de antelación. La ternera de Lafões aparece cuando Antonio sacrifica el novillo: se pregunta el mismo día.
Dónde dormir
Seis casas particulares. Ninguna lleva cartel. La de doña Alice tiene tres habitaciones y calefacción de leña. Pone el pan en el horno antes de las seis. Sesenta euros la noche con desayuno. Se reserva al fijo: 232 960 234. Si no contesta, vuelva a llamar después de las siete, cuando regrese del campo.
Cómo llegar
Se sale de la A25 en Oliveira de Frades. Doce kilómetros de nacional, luego tres de curvas. El combustible hay que echarlo en el Intermarché antes de subir. En Pinheiro no hay gasolina.
Cuando se encienden las luces a las nueve, el frío baja de los montes. El olor a roble quemado se pega a la ropa. Eso es lo que hace volver: no hay otro lugar donde el invierno se sienta exactamente así.