Artículo completo sobre Caparrosa y Silvares: ruedas quietas, aceite y chanfana
Entre viñas y olivares, dos pueblos unidos por un arroyo, un molino y una mesa
Ocultar artículo Leer artículo completo
El arroyo baja a saltos por los escalones de piedra, formando pequeñas cascadas que resuenan entre los muros de pizarra. A la orilla, el molino de Caparrosa conserva la rueda de madera inmóvil. El agua sigue corriendo, ahora sin función: hace dos décadas que dejó de moler aceituna. El olor a humedad se mezcla con el aroma de leña que sale de las chimeneas. Son las 9.30 de un viernes de enero. La parroquia de la Unión de Caparrosa y Silvares despierta despacio: 819 personas repartidas en 19,44 km² de viñas podadas y olivares que suben hasta los 600 m.
Dos aldeas, una junta
La junta parroquial funciona en Caparrosa, en un edificio que fue escuela primaria hasta 2009. En Silvares, a 2,5 km, hay otra sede que abre los miércoles. La unión administrativa de 2013 juntó lo que la carretera N 230 ya conectaba. El autobús de Viseu-Tondela-Santa Comba Dão para aquí dos veces al día, excepto domingos.
El Cruceiro de Silvares está ahí desde 1521. No hay visitas guiadas: basta llegar y leer la placa. La Capilla de San Sebastián tiene azulejos pombalinos, pero solo abre los domingos por la mañana. El Palacio de la Lage es propiedad privada: se ve el escudo en la fachada, pero el portón permanece cerrado.
Dónde comer
El único restaurante es «O Cantinho», en Caparrosa. Sirve chanfana los miércoles y sábados (hay que encargar). El cordero es, efectivamente, DOP Serra da Estrela: viene de Carregal do Sal, 20 km al norte. La Quinta do Borgel organiza visitas previa cita ([email protected]). La pastelería Silvarence abre de 7 a 19 h, cierra lunes. Los caramelos de requesón se acaban pronto.
Qué hacer
El Camino del Dão tiene 11 km señalizados. Empieza en Caparrosa, pasa por la Praia de São Gião (sin socorro) y termina en Tondela. La mata tiene fresnos y sauces: lleve prismáticos si quiere ver garzas.
El lagar de Caparrosa abre los sábados por la tarde, de abril a octubre. La entrada cuesta 3 € e incluye pan con aceite. El resto del año está parado: falta agua suficiente para mover la rueda.
Las «luces azules» de Silvares son reflejos de mica en la pizarra. Ocurren, sí, pero hace falta luna llena y noche sin nubes. La Casa del Cuerpo está en ruinas: no entre, los forjados no aguantan.
Cuándo ir
Evite enero y febrero: nieva por encima de los 500 m y el autobús reduce horarios. En agosto, la playa se llena de familias de Viseu. La «Noche de la Castaña» es en noviembre: traiga castañas, el vino lo pone la junta.
La rueda del molino se ha detenido. El agua sigue bajando, llevando hojas secas por la calzada. Son las 16.30: el autobús escolar acaba de pasar. La campana toca cuatro veces: alguien ha muerto, es tradición.