Artículo completo sobre Vilar de Besteiros: pan, cordero y vino bajo el granito
Entre viñas de pizarra y hornes que humean, el pueblo guarda el sabor del Dão y la Estrela
Ocultar artículo Leer artículo completo
El humo se eleva recto en el aire gélido de la mañana, anunciando las casas antes de que aparezcan. En Vilar de Besteiros, a 337 metros de altitud en las laderas de Tondela, el granito de los muros retiene el calor de los hornos donde el pan cuece despacio. Son 673 vecinos repartidos en 10,9 km² de viñedo y pastos, un territorio donde el Dão serpentea por las laderas y el ganado marca el paso de las estaciones.
Donde la vid se cruza con el cordero
Las viñas ocupan unos 40 ha, concentradas en las vertientes sur y suroeste. Predominan la touriga nacional y la tinta roriz, plantadas en bancales de pizarra y granito que aportan mineralidad. Aquí se produce el Cordero Serra da Estrela DOP —unas 1.500 cabezas al año— en régimen extensivo sobre pastos que suben hasta los 500 m. En las carnicerías de Vilar de Besteiros y Besteiros conviven este cordero y la Carne Arouquesa DOP, de productores como Quinta da Mata o el Frigorífico de Viseu, a 12 km.
En la mesa, el Queso Serra da Estrela DOP llega de Caseiro da Serra, en Fornos de Algodres, o de Queijaria Quinta da Lagoa, en Mangualde. El requesón, más ligero, lo hace Dona Albertina, en la calle de la Iglesia, con leche cruda de oveja bordaleja desde 1978.
El peso del granito y la cal
La iglesia parroquial de San Martín, levantada en 1758 sobre una capilla medieval, guarda un retablo barroco del siglo XVIII y 14 azulejos del XIX con escenas de la vida del santo. Las casas de la plaza de la Iglesia conservan ventanas de vano estrecho y puertas de madera pintadas de azul, cromatismo impuesto por el Estado Novo que nadie ha cambiado. El muro que separa la quinta de los Carvalhais de la carretera municipal 528 data de 1897: ahí está la fecha grabada, con las iniciales JCA, de João Carvalhais Araújo, primer propietario registrado.
Vivir despacio en un territorio que envejece
Con 223 vecinos mayores de 65 años y solo 69 menores de 14, Vilar de Besteiros siente el peso demográfico del interior. La densidad de 61 habitantes por kilómetro cuadrado se traduce en silencios amplios entre casas, en conversaciones largas en la Mercearia Silva, abierta desde 1953, en gestos repetidos que no necesitan prisa. Hay dos alojamientos: Casa da Eira, antigero espigueiro rehabilitado en 2018, y Quintal da Avó, casa de 1850 con chimenea de granito donde se puede hornear pan. No hay cafetería en la aldea —la más cercana está en Besteiros, a 2 km—. La panadería más próxima es en Tondela, a 7 km. Pero existe el horno comunitario, encendido cada mes, donde Dona Odete enseña a elaborar pan de masa madre como aprendió de su madre.