Artículo completo sobre Válega, donde el canto del agua talló piedra
Valle de canteros que llenaron Portugal de pizarra y fe
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Se oye antes que ver. El crujido de una rama de eucalipto. Después, el murmullo del agua: arroyos estrechos que corren hacia el Antuã. Válega nació en este valle. A treinta metros sobre el nivel del mar, el aire huele a tierra mojada y madera recién cortada.
Piedra que recorrió Portugal
Durante siglos, los canteros de Válega sacaron piedra de la montaña. La enviaron a obras de Lisboa, Oporto, Coímbra. Hoy quedan casas de pizarra y madera. No son monumentos: son viviendas con gente dentro. La iglesia de São Vicente mezcla en su fachada barroco y manuelino; el retablo es del siglo XVIII. A tres kilómetros, la ermita de Nuestra Señora de la Salud, pequeña, entre campos.
Septiembre huele a cera y pólvora
La romería de Nuestra Señora de la Salud es en septiembre. La procesión avanza por caminos de tierra. Hay verbena con asado y cohetes. En enero repite la fiesta de San Vicente. En otoño, la castañada. En invierno, la matanza del cerdo. La junta parroquial organiza la “Noche de las Brujas” en octubre; viene hasta gente de Espinho.
Angulas, ovos-moles y sabor del altiplano
A diecisiete kilómetros, la ría aporta angulas y arroz de marisco. Del interior llegan lechón y Carne Marinhoa DOP. Los restaurantes sirven ambos. Los Ovos Moles se encuentran en cualquier pastelería; pruebe también las trouxas de huevo. Los licores de hierbas caseras arden agradables.
Arroyos, lagares y el camino a Santiago
Válega forma parte de la Red Natura 2000. Los arroyos crean zonas húmedas donde viven aves acuáticas todo el año. La senda hasta Ovar pasa por el Monte do Vale: se ve el Antuã y viñas abandonadas. En medio de los campos aún quedan lagares de piedra. Válega es etapa del Camino Portugués de la Costa. El albergue está en Ovar; la ría, a quince minutos en coche, se recorre en kayak o en barco moliceiro.
Lo que se queda
Al partir, la niebla cubre los campos. El arroyo sigue corriendo. Uno se lleva ese sonido en la memoria: agua que encontró su valle.