Artículo completo sobre Santa Comba: humo de leña y queso en la Serra
Pastores, viñedos graníticos y noches de 50 € entre olivos
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El olor a leña sube por las laderas antes de que aparezcan las casas. Santa Comba se alza a 441 metros, entre valles que bajan de la Serra da Estrela. El humo de las chimeneas dibuja en el aire frío el mapa de las casas dispersas. La parroquia forma parte del Parque Natural de la Serra da Estrela y del Geopark Estrela: granito redondeado y arroyos que riegan pastos.
La columna vertebral de la montaña
725 personas en 11 km². 245 tienen más de 65 años; 63, menos de 18. Los números explican el silencio: fuera de la agricultura, el empleo fijo brilla por su ausencia. La trashumancia marca el calendario: mayo y octubre, subida y bajada. El queso Serra da Estrela DOP se hace con leche de oveja bordaleira y cuajo de flor de cardo. El requesón es subproducto, no postre.
Pastores y olivares
En las laderas más bajas acechan los aceites Beira Interior DOP. Cabrito de la Beira IGP y cordero de leche Serra da Estrela DOP pacen por los campos. Todo en extensivo: los animales comen lo que nace. El aceite tiene baja acidez gracias al clima de montaña; la carne, fibra firme, alimentada de hierbas aromáticas silvestres.
El vino que nace de la piedra
Santa Comba entra dentro de la Región Demarcada del Dão. Viñedos en suelos graníticos, 400-500 m de altitud. Días calurosos, noches frías: la acidez se guarda. El tinto tiene taninos pulidos, fruta contenida y un final mineral. No hay grandes quintas: parcelas familiares y trabajo a mano.
Dormir entre muros de granito
Seis alojamientos: tres casas rurales, dos habitaciones en viviendas locales y un apartamento. Precios: 50-80 € la noche. Hay que reservar con antelación; solo hay una cafetería y cierra a las ocho. El supermercado está en Seia, a 15 km. El Wi-Fi es excepción, no norma.
El sol de la tarde calienta el granito de los umbrales. Al fondo del valle, un perro ladra. El eco tarda en morir entre los montes.