Artículo completo sobre Boa Ventura: la Madeira que el tiempo olvidó
Pueblos abandonados, levadas secretas y laurissilva en la Madeira más auténtica
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A 713 metros, la bruma se agarra a los pinos. Huele a tierra mojada y a resina. El silencio es el goteo del agua y el crujido de verjas que nadie pinta desde hace lustros.
Lo que vino antes
Pedro Gomes Galdo alzó una ermita a San Cristóbal en el siglo XVI. Hoy solo queda el topónimo. La iglesia que sirve es Santa Quiteria, en el Serrão, rehecha en 1835. Aquí no hay centro: es un cúmulo de lugares dispersos por la ladera. Hasta 1863 se pagaba por mantener el camino das Torrinhas. Cuanto dejaron de cobrar, la calzada se derrumbó. Sigue igual.
Laurissilva
Toda la parroquia está dentro del bosque laurel. Patrimonio de la Humanidad, sí, pero quien vive aquí lo llama «el monte». Las levadas están abiertas: Levada da Achada Grande, Levada do Pereiro. Lleve bastones, lleve chubasquero. El suelo resbala todo el año. No hay señales, no hay vigilancia. Si se cae, espere.
Casas
Basalto negro, teja árabe, ventanas pequeñas. Los colores son los que quedaban en la tienda cuando tocaba pintar. Hay casas cerradas desde 2010 — dueños emigrados o muertos. La vegetación entra por los cristales rotos. En la Fajã do Penedo, la ermita del Corazón Inmaculado abre un domingo sí y otro no. 317 mayores, 90 jóvenes. Haga números.
Dónde comer
El único café es el Snack-Bar Boa Ventura, en la carretera general. Sirve bolo do caco con atún y café de máquina. Cierra a las 18 h. No hay restaurante. Lleve provisiones.
Cómo llegar
Desde São Vicente, 11 km de carretera estrecha. Se cruza con coches a mitad de curva: hay que retroceder. No hay transporte público. Quien no tiene coche pide un autostop o va andando. Siempre fue así.
El nombre
¿Boa Ventura o Boaventura? En el papel oficial es Boa Ventura. En la conversación, sale lo que sale. Nadie sabe de dónde viene. Nadie perdió el tiempo en averiguarlo.