Artículo completo sobre Meirinhas: piedra y agua en la cantera vacía
El cráter de la Cantera del Avelino, cordero los viernes y silencio de Leiria
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El granito de la cantera se vuelve gris plomo cuando el sol raso da de lleno en las paredes. En el Monumento Natural de la Cantera del Avelino no hay nada que hacer: se contempla el cráter y se marcha. Meirinhas se alza a 180 m de altitud y ocupa 888 ha donde la piedra es lo único que quedó después de llevarse todo lo demás.
Cuando la cantera es el plan
Durante décadas arrancaron caliza hasta tocar fondo. Ahora la excavación se ha llenado de agua de lluvia y crecen hierbas en las grietas. Da una vuelta completa en diez minutos. En verano, la gente de Leiria viene a mojar los pies: es el lugar más cercano para refrescarse.
La parroquia sirve de atajo entre dos rutas jacobeas: la de la Costa y la de Torres. Los peregrinos paran en el café de la rotonda, se toman un cortado y siguen. No hay albergue ni sombra donde dormir; quien no tenga cama reservada en Pombal tendrá que caminar ocho kilómetros más.
Qué se come
El único restaurante abre solo al mediodía. Los miércoles y viernes sirve estofado de cordero. El resto de la semana, pescaíto frito congelado con arroz de tomate. Para llevar, hay pan de Mafra en el ultramarinos y queso Rabaçal en la tienda de ultramarinos, si llegas antes de las cinco.
El peso de los números
1649 vecinos. 388 tienen más de sesenta y cinco años. 237 aún no han cumplido los quince. El colegio de primaria cierra puertas con 34 alumnos. Cuando se llega a la tercera edad se permanece en el pueblo: nadie compra las casas. Los jóvenes se van a Coimbra o a la construcción de Lisboa.
En la Cantera del Avelino una garza real posa sobre el agua quieta. La piedra sigue ahí, testigo de lo que se llevaron y de lo que se quedó atrás.